El Agua: Cosa de Mujeres

 

Como sabemos, el agua se emplea, en tareas productivas, en procesos industriales, y comúnmente en todas aquellas actividades que tienen que ver con el ser humanos, pues si pensamos un poco, rápidamente tomamos conciencia de que lo que producimos y lo que consumimos necesita agua para hacerse realidad. Y es que el ser humano, desde siempre, ha necesitado acceder al agua para vivir y para desarrollarse.

Ahora bien, según datos de las Naciones Unidas, el 11% de la población mundial no tiene acceso una fuente de agua que provea al menos 20 litros de agua (por persona por día) y que se encuentre dentro de un radio de 1 km de la vivienda. En específico, en zonas rurales, el porcentaje aumenta al 19%; Esta realidad obliga a las familias a destinar parte de su tiempo al acarreo de agua.

Sin embargo, al analizar este fenómeno, se detectó la relación que tiene con el género, pues mayoritariamente son las mujeres y niñas las encargadas de ir a recoger agua a un pozo y utilizarla para usos domésticos.

En grupos de discusión en Afganistán, las niñas explicaban que la búsqueda de agua era la tarea que consideraban más pesada. En el Sahel mujeres y niñas recorren una media de seis kilómetros a pie todos los días para llevar a casa algunos litros de agua. En Senegal, Mozambique o Uganda las mujeres deben caminar hasta diez kilómetros diarios para ir a buscar agua. En Malawi las mujeres pasan entre cuatro y cinco veces más tiempo que los hombres en esa tarea. La distancia media que recorren las mujeres africanas o las asiáticas para buscar agua es de 6 kilómetros. Y el peso medio en agua que cargan en la cabeza las mujeres en África y Asia es de unos 20 kilos.

Esto quiere decir que cuando no hay servicio de agua (o este es limitado) son las mujeres las responsables de ser prestadoras y administradoras de este servicio, y en consecuencia pasan más de seis horas diarias buscando agua, hirviéndola para beber, cocinar, bañar a los niños, limpiar la casa y lavar la ropa en lugar de estudiar, trabajar o descansar. Y aún peor, las mujeres y niñas que no cuentan con un baño, deben caminar grandes distancias, solas, en muchas ocasiones de noche para evitar ser vistas y/o acosadas.

Desde el esquema laboral y el trabajo no remunerado de las mujeres, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo las mujeres en África subsahariana mostró que se dedican alrededor de 40.000 millones de horas anuales a la recolección de agua, cifra que representa el trabajo de un año para el total de la población activa de Francia.

En educación, una de cada cuatro niñas en el mundo no termina la escuela primaria, frente a uno de cada siete niños. Esto se debe, en parte, a que en muchos casos las escuelas no cuentan con baños y, cuando estos existen, por lo general no responden a las necesidades de las niñas, quienes se ven obligadas a ausentarse de las clases durante su menstruación.

Por estos motivos, el derecho de acceso al agua tiene que verse desde la perspectiva de género, pues aunque contamos con mucha información sobre el acceso a servicios de agua, muy poca está desagregada por sexo y consciente del papel que la mujer juega en esta situación. Por eso, nuestra revista, a través de sus contenidos y la sensibilización sobre las diferencias en los roles de género promueve la participación igualitaria de hombres y mujeres en puestos de decisión, así como el desarrollo de políticas sectoriales y planificación y la administración de proyectos.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1) Ingeniería Sin Fronteras y Prosalus. 2008. Derecho al agua.

2) Intermón Oxfam. 2006. Cuentos del mundo del agua.

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