The Universe is gonna give you muchas flores…

Por Eliza Rodríguez

El mes del amor y la Amistad fue hace solo unas cuantas semanas, ha sido considerado como un mes triste para quienes están solteras, sobretodo porque la mercadotecnia se ha enfocado más en promoverlo como un festejo que solo se da entre el amor en pareja, y la amistad se ha ido quedando de lado, a menos que sigas estudiando y entre todos se regalen paletitas de corazón o chocolates.

Incluso es una festividad que para muchas se ha convertido en un reto o una meta por cumplir: recibir flores el 14 de febrero. Hoy me gustaría que al leerme, me acompañes a cambiar el chip y las creencias que nos han acompañado durante mucho tiempo acerca de este tipo de festividades.

El título de este escrito es parte de una canción que me encanta “A letter to my younger self”, y quiero que sepas que es verdad, el Universo nos da muchas flores, tal vez no como las que queremos o nos imaginamos, el típico ramo de rosas rojas, pero si flores que se reflejan en oportunidades, que nos ayudan a ponernos en contacto con nosotras mismas, para valorarnos, ser conscientes de que somos suficientes, y entender que el amor propio basta para sentirnos completas. Comencemos a ser nuestra mayor aliada, nuestra mejor amiga, y si tú aun consideras que eres tu peor enemiga, nunca es tarde para hacer las paces contigo y comenzar a construir una relación de incondicionalidad, compasión y respeto.

Aprendamos a consentirnos, a ser nuestra prioridad, soltar la competencia con las demás mujeres, y entender que el día que cada una de nosotras nos abracemos desde la aceptación y el respeto, lo podremos hacer con aquellas que nos rodean.

Agradezcamos cada parte de nuestro ser, comencemos a cambiar nuestra percepción al vernos al espejo, dejemos de juzgarnos, empecemos a amarnos.
No olvides que juntas podemos más, y si tú y yo comenzamos a vibrar en esta misma frecuencia, quizás inspiremos a más mujeres a cambiar el chip y de ahora en adelante cada mes del amor y la amistad, lo disfrutaremos desde el amor propio. ¿Qué dices? ¿Empezamos?

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