Hace unos días me topé con una frase que decía “Florecer, exige pasar por todas las estaciones”. Como cada año, no es extraño querer renovarnos y querer aprovechar el cambio del año para tener la oportunidad de hacerlo, aun cuando sabemos que no necesitamos una ocasión especial para realizarlo.

Todas las mujeres pasamos siempre por crisis existenciales o momentos en que no sabemos hacia dónde dirigir nuestra vida, queremos renovarnos, y casi siempre lo logramos, las mujeres tenemos ese don de levantarnos cada vez que caemos y siempre lo hacemos con más fuerza. Sin embargo, queremos que este año, no sea como lo han sido los anteriores, queremos dejar el pasado atrás, queremos dejar de tener propósitos que al final no cumplimos, queremos dejar de interrumpir nuestros sueños porque tuvimos algún obstáculo en el camino, queremos florecer y esta vez no volver a marchitarnos.


Alguna vez, te has preguntado ¿por qué florecen las plantas al llegar la primavera? ¿O sabías qué las plantas borran su memoria durante el invierno para florecer en la siguiente temporada?
Bien, sabemos que somos seres humanos, y que no actuamos de la misma forma que una planta, pero si algo tenemos en común es que la mayoría de las personas guardamos un poco de energía en la temporada invernal, sea esto por el fenómeno que el clima tiene sobre nosotros, ya que muchos estudios indican que la falta de luz solar influye en el estado psicológico de algunas personas con efectos como baja motivación, menor energía, irritabilidad, apatía o tristeza, ¿Te suena familiar?
Entonces, regresando un poco al tema de las plantas y solo para que comprendas mejor la idea, un equipo internacional de científicos europeos y chinos ha descubierto los mecanismos genéticos que facilitan la floración de las plantas en el momento adecuado tras los fríos invernales. Las plantas deciden cuándo florecer en respuesta a las condiciones ambientales mediante una compleja red de señalización génica. En diversas especies vegetales, la floración requiere que la planta haya estado expuesta a períodos prolongados de frío. Es decir que, a lo largo del año podemos sufrir de momentos con altas y bajas, y que pueden alterar nuestra manera de ver la vida, al punto de tal vez, llegar a ser un poco pesimistas o negativas, pero cuando salimos de ese período de “invierno” es hora de volver a florecer, al final recuerda que la planta está viva en invierno, solo se encuentra en estado durmiente.

Makeup/Hair: Priscila Padilla | Model. Isabela García

Ahora te preguntarás y ¿Cómo puedo florecer y renovarme?
Pues aquí te compartimos 5 aspectos en los que debes comenzar a trabajar para ser esa hermosa flor y ser la mejor versión de ti misma y por supuesto, comenzar el año con una gran actitud:

  1. Conócete a ti misma. Dedica tiempo para ti y para por fin conocerte realmente. Así como haces espacio en tu agenda para otras personas, es momento que agendes una tarde para ti, para sentarte a hacerte preguntas tal como lo haces en esas primeras citas para intentar conocer a tu date. Es hora que te preguntes que te gusta y que no te gusta, platícate los sueños que tienes, tus pasiones, que es lo que más feliz te haría en la vida, ¿cuáles crees que son tus mejores cualidades?, y por supuesto,tus defectos, ¿Hay algún aspecto que puedes mejorar? Comienza a trabajar en ello.
  2. Haz tiempo para hacer las cosas que te hacen feliz. La vida es muy corta y el tiempo pasa rápido, deja de perder el tiempo y busca la forma de ser feliz, de sentirte plena, ya no dejes las cosas para después, la vida no te espera y está pasando frente a tus ojos.
  3. Empieza a cuidarte más. Y no, no hablamos de ese propósito de ir al gym y hacer ejercicio. Aunque es muy importante que cuides tu cuerpo y te mantengas en forma y saludable, no olvides que tu salud mental y alimentar tu alma también es de suma importancia.
  4. Descansa. Sabemos que a veces tenemos tantas cosas por hacer que el tiempo no nos alcanza ni para tomarnos un merecido descanso, pero, lamentamos decirte que si no empiezas a descansar cuando tu cuerpo lo necesita, en algunos años lo vas a lamentar muchísimo.
  5. Sonríe. Sonreír con frecuencia nos hace objetivamente más felices y activas regiones cerebrales relacionadas con los afectos positivos y las recompensas. Así que tómate unos minutos, cierra los ojos y piensa en un recuerdo o un escenario agradable y que te haga sentir feliz y satisfecho y prepárate para recibir una ola de endorfinas que esto genera. Intenta hacerlo una vez al día y verás que si funciona.