Han sido tiempos amargos y de confinamiento pero tenemos la esperanza de que pronto nos volveremos a ver, pronto nos volveremos a reencontrar.

Cada vez que me sentaba a escribir este texto que estoy por compartir, me preguntaba a mi misma como poder darles algunas palabras que nos hicieran olvidar por un momento esta “nueva normalidad” o este estilo de vida que hemos tenido que adoptar durante los últimos meses. Y ahí me di cuenta que realmente no hay palabras que puedan enmascarar la realidad que nos ha tocado experimentar en esta pandemia. Pero si algo podemos sacar de todo esto, son aquellas emociones o sentimientos o incluso actividades que el confinamiento ha hecho brotar de nuestro ser, así mismo valorar aquel contacto físico como es un beso o un abrazo, el poder de tener a un ser amado en nuestros brazos sin correr el riesgo de causarle algún mal.
“Hecho en casa” es una edición un poco diferente a lo que normalmente compartimos, en esta ocasión todo el material ha sido realizado durante el confinamiento de cada una de las colaboradoras de esta revista, sin embargo, como siempre cada palabra o imagen que traemos para ti se ha hace con el mismo cariño y trabajo que sabemos que mereces por ser nuestra fiel lectora.
Seguramente te pasa que hay días en que despiertas en este mundo que parece de ficción y sacado totalmente de una película, y créeme que nosotras también hemos pasado por eso, es increíble la forma en que el comportamiento del ser humano se ha tenido que transformar hasta llegar a este punto en donde el contacto con nuestros seres queridos se basa en una videollamada, o nuestro trabajo se hace completamente dentro de nuestro hogar.

Pero la pregunta aquí es ¿Cómo podemos afrontar esta situación temporal? Y ¿Cómo podemos manejar estas medidas de distanciamiento social sin que perjudique nuestra salud mental?
Es certero que esta situación seguirá presente por unos meses más, pero a este punto creo que ya hemos podido adaptarnos un poco a las circunstancias, desde desinfectar los productos que entran al hogar, organizar nuestro día a día para poder hacer Home Office, y llenar un poco la agenda con nuevas actividades que sustituyen aquellas salidas sociales, pero si de algo tenemos que darnos cuenta, es que esta situación es temporal, es decir, paulatinamente volveremos a salir, volveremos a ver a nuestra familia y aunque probablemente nada volverá a ser como antes y experimentaremos un nuevo mundo y una nueva realidad, saldremos adelante.

Otra cosa que hay que tomar en cuenta, es que el confinamiento nos ha hecho tener que trabajar de cierta forma en uno de los más grandes miedos del ser humano, que es estar en soledad o miedo a permanecer encerrado durante tanto tiempo, y que esto, permita sacar nuestros pensamientos y emociones a la mesa más fácil que en la “antigua normalidad, cuando escondíamos todo detrás de salidas o distracciones sociales. En muchos casos hemos tenido que lidiar con nuestra mente y hemos tenido que trabajar en sensaciones como estrés o ansiedad, y sabemos que no ha sido fácil lidiar con todo. Aún así, este tiempo ha sido probablemente el tiempo necesario para poder trabajar en nosotras mismas, y ser conscientes de ello nos ayudará a saber que podremos afrontar cualquier desafío que nos ponga la vida en un futuro.

Autorretrato. Romina Paola

En la mayoría de los casos, muchas personas han aprovechado este tiempo para ponerse un poco más de atención y comenzar a hacer ejercicio, meditar, o simplemente a dedicarse el tiempo que antes no se hacía, sin mencionar aquellos proyectos en los que nos hemos podido embarcar, y creo que es muy necesario que cuando regresemos a esta “nueva normalidad” intentemos mantener este tipo de rutinas y tener muy presente en nuestra mente, todo aquello que hemos aprendido de esto.
Personalmente, y dejando un poco de lado todo lo negativo que se ha experimentado, puedo decir que sinceramente la persona que era antes del confinamiento y la persona que saldrá de este, son dos personas diferentes, porque viendo un lado más positivo esta situación me ha ayudado a valorar aún más a mi familia, a mis amigos y a mi persona, a cuidarme no solo físicamente sino mentalmente, a expresar aún más mis emociones o sensaciones y transmitirlas tal vez, en una pintura, en aquellas nuevas recetas que he aprendido en la cocina, en palabras que son lo único que puedo brindarle a mis seres queridos a la distancia. Así que quiero cerrar este texto diciéndote, a ti, nuestra lectora, que ¡volveremos a vernos, volveremos a estar juntas!