Estrés Laboral

Por Gabriela De Valle.

Es difícil concebir la idea de trabajar sin presión o exigencia. El éxito laboral se basa en la competitividad y crecimiento, en la capacidad de realizar muchas tareas en el menor tiempo posible y de la mejor forma. Lo óptimo es que esa presión sea aceptable, en un nivel que mantenga alerta y motivado, en condiciones de aprender y desempeñar bien las funciones. Sin embargo, cuando existe un desequilibrio constante entre las exigencias y las capacidades de los trabajadores, se desencadena el estrés laboral y con él, graves consecuencias para los individuos y para el mismo centro de trabajo.

El estrés es una grave epidemia global, según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, los mexicanos son las personas más estresadas del mundo, 75% de los trabajadores padece burnout, el síndrome del agotamiento profesional que se manifiesta a nivel físico con migraña, dolor muscular, tensión, insomnio; y a nivel emocional con ansiedad, depresión, irritabilidad y frustración. Al mantener un nivel alto de estrés por tiempo prolongado se van desarrollando enfermedades, algunas de ellas crónico degenerativas como la hipertensión y la diabetes.

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Estos efectos en la salud tienen consecuencias para las empresas, que se concretan en pérdidas de productividad y una alta rotación del personal. Además, pueden afectar negativamente a las interacciones familiares y sociales. Una mala organización del trabajo, es decir, el modo en que se definen los puestos y los sistemas de trabajo, las prácticas ineficientes de gestión y comunicación, los horarios de trabajo rígidos, la falta de claridad en las áreas u objetivos organizativos, las políticas inadecuadas de seguridad y protección de la salud, entre otros aspectos pueden provocar estrés laboral y desencadenar una serie de consecuencias negativas.

En este sentido, la normatividad laboral se fortaleció y recientemente se publicó la Norma Oficial Mexicana NOM-035-STPS-2018 que tiene por objetivo identificar, analizar y prevenir los factores de riesgo psicosocial en el trabajo, prevenir la violencia laboral y promover un entorno organizacional favorable en los centros de trabajo.
Esto significa que los centros de trabajo deben contar con un programa de trabajo saludable, donde los trabajadores y los directivos contribuyan activamente a mejorar el entorno laboral, gestionar el estrés para promover y proteger la salud, la seguridad y el bienestar de todos los empleados y el buen funcionamiento del centro de trabajo.

Contacto. Gabriela De Valle
Asesoría y Talleres sobre NOM 035
gdevalle@gmail.com

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