Por Carolina Quintana

Con el tiempo he aprendido que la parte física y psíquica de las personas están íntimamente conectadas y así como los cambios internos se notan por fuera, los externos nos pueden beneficiar por dentro.

La ropa, accesorios y todos los elementos que componen nuestra imagen física nos ayudan a expresar nuestras preferencias de estilo, personalidad y a transmitir un mensaje. Pero si todos estos aspectos externos no están alineados con nuestro amor propio e internamente somos frágiles, no va a existir una congruencia y eso será perceptible para los demás.

El amor propio es un factor determinante en nuestro desarrollo personal ya que de él va a depender la manera en la que conducimos cada aspecto de nuestra vida; está integrado por nuestra autoestima, autoconfianza, la dignidad con la que nos conducimos día a día y la sincera aceptación de quienes somos. Nos ayuda a definir lo que creemos merecer, a respetar y valorar nuestras raíces y nuestra esencia como individuo, fortalece nuestro valor e incluso determina la manera en la que percibimos y aceptamos el éxito.
Nuestros componentes externos e internos se apoyan mutuamente para que podamos sentirnos en equilibrio y cómodos con nosotros mismos, es por eso que tenemos que prestarle atención a ambas partes y desarrollarlas equitativamente. Si construimos una sana autoestima vamos a poder desarrollarnos de manera más armónica en todo lo demás.

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Este crecimiento es un proceso que conlleva dedicación y esfuerzo pero que vale muchísimo la pena, a continuación quiero compartir algunos tips que pueden ayudar a elevar el autoestima y fortalecer el amor propio para poder mirarnos desde una perspectiva más amorosa y positiva. A continuación te compartimos algunos consejos que debes poner en práctica:

1.- Invierte y cuida de ti
Hay que cuidar nuestra mente, cuerpo, alma y espíritu para lograr un equilibrio. Agendar mínimo 20 minutos del día para hacer algo que ames sin sentir culpa. Hacer 30 minutos de ejercicio, nutrir tu cuerpo adecuadamente, leer un libro, descansar, tomar terapia, escuchar un podcast, o realizar cualquier actividad que te ayude a estar relajada, feliz y a sentirte más plena.

2.- Fortalece tu autoestima
Esto significa tener la certeza del valor que tenemos como personas y reconocer nuestras habilidades. Un paso sencillo para lograrlo es respondiendo algunas preguntas como ¿Para qué soy buena? ¿Cuáles son mis fortalezas? ¿En qué actividades o roles logro destacar? Este ejercicio comienza cuando respondemos a estas preguntas desde una perspectiva positiva y lo complementamos con un agradecimiento por todo lo que ya somos.

3.- Celébrate y valora tu esfuerzo
Hay que aprender a dar lo mejor de nosotros en todo lo que hacemos y a valorar el crecimiento que eso nos genera como individuos. En esta paso también hay que aprender a aceptar el reconocimiento que nos dan los demás, a recoger los frutos que llegan por nuestros esfuerzos y darnos el crédito por lo que realizamos. Un ejercicio que podemos implementar es anotar en un diario 3 cosas que hicimos muy bien durante el día y que nos hagan sentir orgullosos.

4.- Establece límites y aprende a decir “no” sin explicaciones.
Cuando ponemos límites y los respetamos, nuestra autoestima se incrementa muchísimo porque internamente hacemos que se cumplan los estándares que establecimos. Sucede lo mismo con el hecho de dejar de justificar cuando decidimos decir que no a algo o a alguien.

5.- Aléjate de las personas tóxicas y rodéate de personas que te inspiren a crecer y ser mejor.
Cuando constantemente recibimos críticas negativas y estamos rodeados de un ambiente pesado y desagradable no podemos desarrollarnos plenamente y tendemos a sentirnos mal y desganados, por ello es necesario encontrar a personas sanas que vibren en una sintonía alta y armónica, que nos inspiren, compartan con nosotros su positivismo y visión iluminada del mundo.

6.- Cambia de imagen si lo crees necesario
Nuestro interior afecta como nos vemos y nuestro exterior afecta como nos sentimos. Los cambios cuando comienzan con el interior son más complicados de mantener al principio porque involucran mayor esfuerzo y tiempo que los cambios externos ya que abarcan cambios en nuestra forma de pensar y actuar, en nuestros hábitos, deconstrucción de paradigmas, limpieza de patrones conductuales, etc. Es por ello que un empujón muy grande para acelerar y mantener este proceso de cambio es apoyarnos con una imagen visual. ir a un spa, un corte de cabello, ir con un nutriólogo, comenzar a hacer ejercicio, tomar tratamientos para la piel, renovar algunas piezas en nuestro guardarropa, pueden hacer grandes cambios en cómo nos sentimos y nos percibimos.

 

Maquillaje/Peinado. Priscila Padilla
Modelo. Andrea Rodríguez
Fotografía. Romina Paola Estrada

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