Sufragistas: la lucha por el voto femenino

Hace unos días, recordamos el momento en que las mujeres emitieron su voto por primera vez. Muchas personas no lo saben, pero esta lucha duró varios años y mujeres sufrieron maltrato y abuso, así como algunas que perecieron para que nosotras pudiéramos tener nuestra voz en la actualidad.

El día 6 de febrero de 1918 se permite por primera vez en Reino Unido el voto femenino, se permitió que las mujeres mayores de 30 años pudieran votar, y en 1920 se rebajaría la edad a 21 años.

Regresando un poco el tiempo hacia 1870, tenemos a la familia real en donde la reina Victoria de Inglaterra (estuvo al frente de Gran Bretaña entre 1837 – 1901), rechazaba el voto femenino diciendo: “Si las mujeres se despojaran de sí mismas al reclamar igualdad con los hombres, se convertirían en los seres más odiosos, paganos y repugnantes, y seguramente perecerían sin protección masculina.” Sin duda esta mujer estaba muy equivocada, lo bueno es que la actitud de sus hijas fue diferente, en especial la de Luisa, que se relacionaba con las sufragistas de la época (en secreto debido a la oposición de su madre).

Si todas las mujeres hubieran pensando lo mismo que la reina Victoria, definitivamente la historia hubiera sido diferente. Pero desde 1903, hubo varias protestas y surgieron organizaciones de sufragistas como la WSPU (Women’s Social and Political Union) o la NUWSS (The National Union of Women’s Suffrage Societies) que luchaban por llamar la atención de la opinión pública y protestaban para que se aprobara el voto femenino.

Uno de los sucesos más terribles fue el de Emily W.Davison, quien fue atropellada por un caballo en la pista de Epsom en 1913, cuando intentaba colgarle una cinta sufragista, murió cuatro días más tarde. Otro acontecimiento espantoso, fue el caso de Marion Wallace Dunlop en 1909, ella se convirtió en la primera sufragista que se declaraba en huelga de hambre durante una estancia en la cárcel (en donde se encontraba por grabar la Declaración de Derechos en un muro del Parlamento), muchas militantes siguieron su ejemplo y se les obligaba a comer a la fuerza ya que las autoridades querían evitar a toda costa que se convirtieran en mártires de la causa. Es por esa razón, que en septiembre de ese año, el gobierno introdujo la alimentación forzosa bajo supervisión médica.

Así después de años de lucha, en febrero de 1918 se aprobó la ley que concedía el sufragio a las mujeres mayores de 30 años y hombres mayores de 21 años (En ese tiempo solo podían votar los hombres con ganancias por encima de cierto umbral, dejando fuera a más del 40% de los británicos). Aún después de la aprobación, las campañas continuaron hasta que diez años después, en julio de 1928, se equiparó la edad de voto femenina a la masculina. En una sesión parlamentaria, asis-
tieron las protagonistas de la lucha por el sufragio, Fawcett y Despard, ya ancianas. Charlotte Despard dijo entonces: “Jamás pensé que vería la concesión del voto. Pero cuando un sueño se hace realidad, hay que ir por el siguiente”.

El Voto Femenino en México

Las primeras manifestaciones de la lucha femenina por ejercer el derecho a decidir el rumbo político de México se dieron entre los años 1884 y 1887 (con muchos años de retraso con respecto a otros países), cuando por primera vez una publicación, la revista Violetas del Anáhuac, fundada y dirigida por Laureana Wright González y escrita solamente por mujeres, demandó el sufragio femenino. Aunque no hizo eco en una sociedad absolutamente machista, marcó el punto de partida.

En México, fue hasta 1953 cuando se les permitió a las mujeres votar y ser votadas por un puesto de elección popular. Adolfo Ruiz Cortines incluyó el voto femenino en sus promesas de campaña y ya como presidente lo hizo realidad.

“Donde existe una necesidad nace un derecho”.

– Eva Perón

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