J.K. Rowling

Una historia de superación que es impresionante y vale la pena conocer, es sin duda la de Joanne Rowling, mejor conocida por la saga de Harry Potter. Los libros han vendido más de 400 millones de copias, y esto la ha convertido en la escritora más rica del mundo.

Cuando ella era niña, solía escribir historias fantásticas que le leía con frecuencia a su hermana, desde ese momento y durante su juventud estuvo muy ligada a la literatura, que como sabemos se vería reflejado en su futuro. 

Al pasar los años, y cuando Joanne se encontraba en su juventud, presentó los exámenes de ingreso a la Universidad de Oxford donde no fue aceptada, así que ingresó en la Universidad de Exeter, en donde se graduó en el año de 1986. 

Un anuncio en The Guardian la llevó a trasladarse a Portugal, para enseñar inglés. Ella enseñó por la noche y escribía durante el día. Después de 18 meses en esa ciudad, conoció al periodista de televisión portugués, Jorge Arantes, con quien contrajo nupcias en octubre de 1992 y con quien tuvo a su hija, Jessica Isabel Rowling Arantes. Sin embargo, la pareja de separó en noviembre de 1993. Rowling no ha dado muchos detalles de ese momento de su vida, pero sus biógrafos han sugerido que ella sufría de abuso doméstico durante su matrimonio.

En diciembre de 1993, Joanne se mudó a Edimburgo (Escocia) con su hija, para estar cerca de su hermana. Tenía tres capítulos de lo que se convertiría en Harry Potter en su maleta, además de bocetos sobre lo que serían futuros desenlaces de la serie de libros.

Siete años después de graduarse de la universidad, Rowling se vio a sí misma como un fracaso: Su matrimonio había fallado, estaba desempleada, con una hija pequeña a su cargo y sobreviviendo a duras penas con un cheque de la seguridad social británica.

En 1995, Rowling terminó su manuscrito de “Harry Potter y la Piedra Filosofal”. El libro fue enviado a doce editoriales y todas lo rechazaron debido a que el título aludía a un texto infantil. Un año después, finalmente, se le dio luz verde por parte del editor Barry Cunningham de Bloomsbury, una editorial de Londres.

Aunque Bloomsbury acordó publicar “Harry Potter y la Piedra Filosofal”, Cunningham aconsejó a Rowling que consiguiera un trabajo diario, ya que tenía pocas posibilidades de ganar dinero con un libro para niños. Otra cosa que también le recomendó fue que no utilizara su nombre real: “Joanne Rowling”, debido que los lectores podían ser reticentes a comprar un libro escrito por una mujer, sino que usara dos iniciales y su apellido. Joanne utilizó la inicial de su primer nombre, “J”, la inicial del primer nombre de su abuela Kathleen, “K”, y su apellido. Y bueno, ya sabemos como terminó esa historia y no nos referimos a la de Harry Potter, definitivamente la historia de esta mujer es realmente inspiradora. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *