SORORIDAD

Modelos. Bélica y Liz Villarreal / Maquillaje y peinado. Priscila Padilla / Fotografía. Romina Paola
Modelos. Bélica y Liz Villarreal / Maquillaje y peinado. Priscila Padilla / Fotografía. Romina Paola

Primero debemos de entender a que se refiere el término de Sororidad, se trata de la hermandad entre mujeres con respecto a las cuestiones sociales de género. La sororidad se refiere al apoyo, coexistencia y solidaridad entre las mujeres frente a los problemas sociales que se presentan en sociedad. La sororidad es un valor, como la fraternidad, pero vinculada a la unión, respeto y amor entre el género femenino.

 

¿Por que no hay solidaridad entre mujeres?
Mucho se ha estudiado del porque no se ha logrado la verdadera solidaridad entre mujeres, y básicamente sucede porque las mujeres compiten entre sí, se comparan, se restan autoridad y se debilitan unas a otras. Al menos esa es la idea dominante sobre la manera en la que nos relacionamos entre nosotras. Para muchas mujeres es normal sentir que tienen que protegerse del resto de las mujeres. Y eso es agotador.
En la mayoría de las historias de las mujeres podemos observar que las chicas pasaban de ser aliadas para convertirse en enemigas, y generalmente esto sucede cuando entra la competencia entre ellas.
Hay muchas investigaciones sobre la competitividad femenina desde un punto de vista condescendiente y revelador al mismo tiempo. En 2013, Tracy Vaillancourt revisó el conjunto de estudios publicados al respecto y descubrió que las mujeres en general muestran una “agresión indirecta” hacia otras mujeres y que esa agresión es una combinación de mecanismos de “autopromoción” —que las hacen sentirse más atractivas— y “menoscabo de rivales” —que las lleva a ser malintencionadas con otras mujeres—. Existen teorías de por qué las mujeres son competitivas de manera agresiva pero indirecta. La psicología feminista atribuye esta agresión indirecta a la interiorización del patriarcado.
Noam Shpancer explicó en Psychology Today que a medida que las mujeres consideran ser valoradas por los hombres, se sienten obligadas a luchar contra otras mujeres por ellos. En resumen: cuando nuestro valor se vincula con quienes pueden fecundarnos —los hombres— nos damos la espalda entre nosotras.
Sucede que cuando entran en la ecuación los hombres, tenemos dos actitudes principales: la autopromoción, nos decimos diferentes a las demás, y menoscabo de rivales, hacemos menos a las demás.

El famoso síndrome de la Abeja Reina
Seguramente has escuchado hablar sobre el Síndrome de Abeja Reina, la socióloga Marianne Cooper lo explica de esta manera:
Las mujeres no nos podemos llevar bien entre nosotras. Esta afirmación forma parte de una de las creencias más extendidas sobre cómo nos comportamos las mujeres. Es saber popular. Y es un cliché sesgado, sino enteramente erróneo. Conocida como el Síndrome de la Abeja Reina, esta teoría enunciada por primera vez en 1970 hace referencia a aquellas mujeres que denigran, socavan y sabotean a otras compañeras de género.

El síndrome engloba una serie de comportamientos que van desde mujeres que rechazan rasgos considerados socialmente como típicamente “femeninos” (las mujeres son muy emocionales), enfatizan sus propios atributos “masculinos” (Yo pienso más como un hombre que como mujer), o tiran por tierra la existencia de una discriminación por género (la razón por la que hay pocas mujeres en puestos directivos no es por la discriminación, sino porque las mujeres se comprometen menos con sus carreras). O lo que es lo mismo, la abeja reina es una mujer con éxito que, en lugar de usar su poder para ayudar a que las mujeres avancen, hunde a sus propias colegas.
La socióloga Marianne Cooper, investigadora del Clayman Institute for Gender Research de la Universidad de Stanford, ha reflexionado sobre este tema en una columna para The Atlantic :

El Síndrome Abeja Reina pone en evidencia un doble estándar: que el conflicto entre hombres es normal pero que entre las mujeres es disfuncional. Cuando los hombres se enfrentan son vistos como participantes en una competencia saludable y en un debate vigoroso.
Cuando las mujeres hacen lo mismo, son chicas malas envueltas en una pelea de gatas.
A pesar de que los estudios muestran que los hombres que se dedican a la agresión indirecta —a cosas como la exclusión social y el cotilleo— en tasas similares o incluso mayores que las mujeres, todavía se cree que las mujeres son más malas las unas con las otras. Creencias tan arraigadas que los niños en edad preescolar creen que las niñas son más propensas que los niños a participar en agresiones relacionales como la exclusión, pese a que la evidencia dice lo contrario. Incluso el término 'abeja reina' tiene género.
Por supuesto, los hombres pueden ser "capullos" o "marginados", pero no hay un término equivalente para los hombres que realizan el comportamiento específico de conspirar contra sus colegas masculinos para mantenerlos abajo.
Existen investigaciones que muestran que los comportamientos de abeja reina no son un reflejo de 'algún gen de Chica Mala' que se encuentra en el ADN de las mujeres. Por el contrario, en la medida en que exista, la dinámica de abeja reina se desencadena por la discriminación de género.
En concreto, los estudios indican que este tipo de comportamientos emergen cuando dos dinámicas se juntan: el sesgo de género y la “falta de solidaridad” de género, a falta de un término mejor.
A las mujeres con niveles bajos de identificación de género -aquellas que piensan que su género debería ser irrelevante en el trabajo y aquellas cuya conexión con otras mujeres no es importante-, encontrarse en el extremo receptor del sesgo de género las obliga a darse cuenta de que los demás las ven, ante todo, como mujeres.
Y debido a los estereotipos negativos sobre las mujeres —por ejemplo, que las mujeres son menos competentes que los hombres—, las mujeres pueden estar preocupadas porque su carrera pueda atrofiarse si son vistas principalmente como sólo una mujer y por lo tanto afectar a su liderazgo.
Para evitar estos tipos de barreras de género, estas mujeres tratan de diferenciarse de otras mujeres . Lo hacen mediante la aplicación de una estrategia individual de avance que se centra en distanciarse de otras mujeres. El punto es, que no es el caso de que las mujeres son inherentemente maliciosas. Por el contrario, los comportamientos de la abeja reina se desencadenan en entornos dominados por los hombres en los que se devalúa a las mujeres.
Este tipo de respuesta ni siquiera es exclusiva de la mujer. En realidad es un método utilizado por muchos grupos marginados para superar visiones dañinas que se tienen sobre su grupo.
(…) Mientras que el distanciamiento social puede permitir a un individuo de un grupo menos representado avanzar, hace un mal servicio al grupo en su conjunto, ya que puede legitimar las desigualdades dentro de este grupo.
Entonces, ¿qué impide comportamientos abeja reina? La identificación alta como una mujer'. Las mujeres que han experimentado la discriminación de género, pero se identifican fuertemente con su género no tratan de distanciarse de otras mujeres. Hay un montón de pruebas que demuestran que las mujeres de hecho se apoyan mutuamente.

Educarnos en Sororidad
La autora más famosa en el término de Sororidad es Marcela Lagarde, específicamente en su conferencia sobre la sororidad ella sostiene que construir el pacto de sororidad significa “construir el respeto a la dignidad de las mujeres”. Esto significa que nosotras, las propias mujeres, respetemos la dignidad de las demás. Las mujeres debemos empezar por respetarnos entre nosotras mismas, Es fundamental que las mujeres hagamos un pacto de no agresión, de respeto a las demás con todas sus diferencias, de tratar de entenderlas y de construir juntas el respeto a la dignidad de las demás.
El hablar de sororidad no supone que tengamos que estar de acuerdo en todo con todas, sino que ejerzamos nuestras libertades con respeto a las demás, sin intentar destruirnos entre nosotras. Tenemos la urgente tarea de construir la sororidad como el principio sobre el cual se basen las relaciones entre nosotras, que seamos siempre punto de apoyo para nosotras mismas y para las demás.

"Cuando cada una de nosotras se concentra
en ser la fuerza dominante de su propio universo,
en lugar de invadir otros universos,
todas ganamos."

_MG_1759web
_MG_1721web

Modelo. Bélica & Liz Villarreal / Maquillaje y peinado. Priscila Padilla / Fotografía. Romina Paola